No soy amigo de salir pero, el pasado sábado, no me quedó otra que acudir a casa del polaco Furmansky. Mi amigo celebraba su cumpleaños, y no supe eludir su encarecida insistencia: “Dále, vení, flaco, que va a haber minas….y, además, quiero consultarte un proyecto que tengo para televisión….dále, vení”. Cuando llegué, con la fiesta iniciada, el salón principal estaba colonizado por gente con copas en la mano arremolinándose en torno a una enorme mesa repleta de sandwiches de miga, pizza, canapés variados y bebidas de todas clases. Enseguida me sentí fuera de lugar; no sólo no conocía a nadie sino que mi naturaleza, tendente a la misantropía, comenzaba a resentirse por compartir un espacio tan limitado con todas esas personas que parecían formar parte de algo que a mí me excluía. Mientras sopesaba largarme, Oscar se me acercó con un whisky en la mano:
- tomá – dijo extendiéndome el vaso
- gracias…..che, no me dió tiempo a comprarte nada
- dejáte de joder ¡ andá, tomáte la copa y levantáte a alguna mina….¿viste el material que hay?
- ¿no querías hablarme de no sé qué de televisión? – desvié la conversación
- sí, sí, pero después……ahora divertíte un rato mientras yo hago de anfitrión
- no conozco a nadie
- en el jardín están Ricardo, el turco, su mujer y alguno más de los muchachos del secundario….
Me dirigí al verde y me hice un hueco en el corrillo que formaban los mencionados y un peladito rubio, que me sonaba de haber visto por Hebraica pero no sabía su nombre. Discutían sobre política y mis opiniones fueron aceptadas con benevolencia a la par que respeto….todos sabían que yo era escritor y eso me otorgaba cierto aura de originalidad no exenta de agudeza, aún cuando mi terreno se cernía casi exclusivamente a lo literario. Estábamos acalorándonos, cuando una flaca morocha se me plantó al lado y nos hizo callar a todos:
- ¿ no te acordás de mí ? – me preguntó muy seria, provocando el interés de los demás
- me suena tu cara …... (claro que me sonaba, una loca a la que me había cogido varias veces y que esperaba no volver a ver en la vida)
- ¿Te suena mi cara? Mirá vos….¡ te lo voy a recordar, querido: el mes pasado fuimos varias veces al Flamingo’s (un telo cercano al Congreso) y que me dijiste que yo era única, que en mí te veías reflejado…. lo mucho que te excitaba y…
- ah, sí pero bueno, ya sabés….eso son cosas que se dicen…….sin pensar…..
- ¿ Decíme por qué dijiste que me ibas a llamar y no me llamaste ? ¿ te pensaste que era una boludita a la que ibas a engañar fácilmente ? – me gritó a escasos centímetros de mi cara
- no, no, para nada…… la verdad es que no se porqué no te llamé….
- decímelo, cobarde, tené huevos por una vez…..decíme porqué no me llamaste, o voy a buscar el revolver que tengo en la cartera y te pego dos tiros…
Viendo que mis “argumentos” evasivos la estaba alterando aún más y que nunca confié demasiado en la cordura del prójimo, cambié el signo de los mismos y adopté un tono íntimo, de falso sentimentalismo y ojos entornados;
- no te llamé, porque me gustabas demasiado…..sabía que, si lo hacía, me enamoraría de vos….y tenía miedo a volver a sufrir……me aterraba la idea de conseguirte y perderte….de no ser digno para tí…
- lo sabía, lo sabía ¡¡ – exclamó jubilosa para sorpresa de todos…….sabía que vos eras distinto......voy a buscar mi cartera y nos vamos a un sitio más tranquilo….tenemos mucho de que hablar…
- claro, claro – asentí yo con la única intención de que se fuera
- esperáme que ahora vuelvo……ah, y no tengo ningún revólver – me confesó risueña
- andá tranquila, andá
Apenas desapareció de mi vista, saludé con la mano a mis amigos y salí disparado a la calle, con los dedos cruzados y casi rezando en voz baja para no encontrármela por el camino. Ya fuera, con la puerta cerrada a mi espalda, corrí hasta la esquina y paré ansioso el primer taxi que pasaba:
- ¿Adónde? – inquirió el tachero
- A cualquier parte, pero arranque.
"Es peligroso inventar cuentos. Si resultan buenos terminan por hacerse realidad, después de un tiempo se trasmiten, y entonces ya no importa si fueron inventados, porque siempre habrá alguien que después los haya vivido". Edgardo Cozarinsky
lunes, 14 de diciembre de 2009
jueves, 10 de diciembre de 2009
Desubicada
- Hola ? – atendí
- Hola – respondió una dubitativa voz femenina
La reconocí de inmediato. Su nombre pertenecía a mi pasado pero mi química contradecía al cerebro y de inmediato sentí un cosquilleo en el estómago y un temblor incontrolado en la pierna izquierda.
- ¿Cómo estás? – preguntó tras un prolongado silencio
- ¿eso a qué viene? – contesté con fingida naturalidad
- perdoná - se excusó
- ¿para que me llamás? – inquirí conteniendo las ganas de empezar a las puteadas
- quería saber cómo andabas……….pienso mucho en vos
Aquello era más de lo que podía aguantar sin calentarme:
- ¿vos me estás embromando?
- me gustaría verte – dijo tras una pausa efectista
- te repito, ¿vos me estás embromando?
Silvia y yo habíamos vivido juntos durante cuatro años y llevábamos casi tres separados. Recuerdo cómo me gustaba verla llegar a casa después del trabajo, cocinar para ella y contemplarla, apoyada sobre el marco de la puerta de mi despacho en camiseta y ropa interior, preguntándome si aún iba a tardar mucho en ir a la cama. Yo era feliz en esos días y pensé que ella también hasta que, una mala mañana encontré una nota suya de despedida sobre la puerta de la heladera. Necesitaba espacio y encontrarse a sí misma, decía. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que ambas cosas pareció hallarlas en la cama de un puntero izquierdo de River ; un petisito melenudo que se metía por la nariz la mitad de producción de coca de Bolivia y que terminó confinado una larga temporada en una clínica en la Quiaca. De Silvia sólo supe, hasta hoy, que se había ido a vivir al interior, a Paraná o algún otro lugar de Santa Fé.
- no me guardés rencor, por favor te lo pido…..dejáme hablar con vos
- mirá, nosotros no tenemos nada que hablar…..no te guardo rencor pero no me interesa lo que me tengás que decir así que, ahora, espero que no me vengás con que tenés cáncer, te estás muriendo y querés irte al otro mundo con la conciencia tranquila…
- no, no es eso…….es que expongo en una galería de Palermo y quería saber de vos…..ser tu amiga y..
- ¿ser mi amiga? Dejáte de joder, flaca – la interrumpí para, a continuación, agregar – que haya sido cornudo no significa que sea boludo…
- Néstor (un amigo común) me dijo que no tenés pareja
- ¿Y? ¿qué carajo me querés decir con eso? ¿te pensás que ando tan mal como para querer volver a estar con una turra como vos?
- Sólo quiero verte….tomarnos un café…
- moríte - le solté, sin el menor miramiento, antes de cortar una conversación en la que no tenía ningún interés
Instantes después, mi celular volvió a sonar y siguió haciéndolo, a intervalos de cinco minutos, hasta que lo apagué, guardé en un cajón y salí a la calle, sin furia que rumiar, pero con la necesidad imperiosa de contárselo a alguien.
- Hola – respondió una dubitativa voz femenina
La reconocí de inmediato. Su nombre pertenecía a mi pasado pero mi química contradecía al cerebro y de inmediato sentí un cosquilleo en el estómago y un temblor incontrolado en la pierna izquierda.
- ¿Cómo estás? – preguntó tras un prolongado silencio
- ¿eso a qué viene? – contesté con fingida naturalidad
- perdoná - se excusó
- ¿para que me llamás? – inquirí conteniendo las ganas de empezar a las puteadas
- quería saber cómo andabas……….pienso mucho en vos
Aquello era más de lo que podía aguantar sin calentarme:
- ¿vos me estás embromando?
- me gustaría verte – dijo tras una pausa efectista
- te repito, ¿vos me estás embromando?
Silvia y yo habíamos vivido juntos durante cuatro años y llevábamos casi tres separados. Recuerdo cómo me gustaba verla llegar a casa después del trabajo, cocinar para ella y contemplarla, apoyada sobre el marco de la puerta de mi despacho en camiseta y ropa interior, preguntándome si aún iba a tardar mucho en ir a la cama. Yo era feliz en esos días y pensé que ella también hasta que, una mala mañana encontré una nota suya de despedida sobre la puerta de la heladera. Necesitaba espacio y encontrarse a sí misma, decía. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que ambas cosas pareció hallarlas en la cama de un puntero izquierdo de River ; un petisito melenudo que se metía por la nariz la mitad de producción de coca de Bolivia y que terminó confinado una larga temporada en una clínica en la Quiaca. De Silvia sólo supe, hasta hoy, que se había ido a vivir al interior, a Paraná o algún otro lugar de Santa Fé.
- no me guardés rencor, por favor te lo pido…..dejáme hablar con vos
- mirá, nosotros no tenemos nada que hablar…..no te guardo rencor pero no me interesa lo que me tengás que decir así que, ahora, espero que no me vengás con que tenés cáncer, te estás muriendo y querés irte al otro mundo con la conciencia tranquila…
- no, no es eso…….es que expongo en una galería de Palermo y quería saber de vos…..ser tu amiga y..
- ¿ser mi amiga? Dejáte de joder, flaca – la interrumpí para, a continuación, agregar – que haya sido cornudo no significa que sea boludo…
- Néstor (un amigo común) me dijo que no tenés pareja
- ¿Y? ¿qué carajo me querés decir con eso? ¿te pensás que ando tan mal como para querer volver a estar con una turra como vos?
- Sólo quiero verte….tomarnos un café…
- moríte - le solté, sin el menor miramiento, antes de cortar una conversación en la que no tenía ningún interés
Instantes después, mi celular volvió a sonar y siguió haciéndolo, a intervalos de cinco minutos, hasta que lo apagué, guardé en un cajón y salí a la calle, sin furia que rumiar, pero con la necesidad imperiosa de contárselo a alguien.
sábado, 5 de diciembre de 2009
Caja tonta
Generalmente, la gente te llama cuando quiere algo o se siente mal. Por eso, el pasado jueves, me sentí sorprendido cuando mi amigo Marcos Izcovich llamó para ofrecerme un encuentro con un productor de cine y televisión al que, en su calidad de abogado, había asesorado en varias ocasiones. Acepté, movido más por la curiosidad que por la esperanza de poder cambiar de trabajo así que, puntual como un reloj, me presenté en las oficinas de Arboleda Producciones Audiovisuales. Éstas, ocupaban la sexta planta de una mole construida mediados los setenta, con mucho aluminio, cristales ahumados, y entrada por dos calles; una importante arteria infestada de tráfico a todas horas, y un callejón con varios pubs y contenedores donde el fin de semana se hacía insoportable el olor a vómito y orina.
Al entrar en las dependencias, me recibió la típica secretaria curvilínea de sonrisa perenne y tetas erizadas sentada frente a una pantalla de ordenador y con un exótico modelo de teléfono vintage en color rojo al lado.
- Le están esperando – me abordó nada más verme, levantándose de su cubil y conduciéndome por un pasillo enmoquetado
Pasé a un despacho de tipo minimalista, pintado en gris claro, con escasos muebles y un par de pinturas coloristas de temática abstracta e inescrutable. El suelo era de roble y el escritorio, acrílico, se aposentaba sobre una alfombra de cuero de vaca con diseños geométricos en tonos rosa, verde limón y amarillo. “Esto debe ser la modernidad” pensé, antes de estrechar las manos de mi amigo Marcos y la del productor, que bebían whisky de pie junto a la ventana. Me sirvieron otro a mí y pasamos a tomar asiento.
Frente a nosotros, encajado en un ostentoso sillón de cuero, Borja Bermejo comenzó a explayarse sobre su trayectoria profesional, sacando a relucir su mejor catálogo de obviedades y permitiéndose algunas gracias como decir que a él, en el mundillo, lo conocían como B.B. Al decir esto último arqueó las cejas y me miró, esperando alguna reacción por mi parte. Forcé una sonrisa, se dió por satisfecho y parloteó unos minutos sobre la importancia del rating antes de ir al grano.
- Marcos me comentó que sois muy amigos…
- Sí, bastante….allá en nuestro Buenos Aires natal vivíamos a tres calles de distancia pero, curiosamente, nos conocimos cenando en una parrilla argentina aquí en Madrid el mismo día en que él aterrizó en la capital…
- Qué cosas pasan ¡……..bueno, verás, como ya te habrá comentado tu amigo, nosotros producimos series, programas concurso e incluso alguna película, así que siempre estamos necesitando guionistas, porque a pesar de estar bien asentados en el mercado seguimos en expansión y queremos gente que de enfoques interesantes a nuestros productos… Marcos me pasó hace unos días algunas de las cosas que escribes y tengo que reconocer que me gusta como lo haces -dijo señalando un taco de hojas - ¿tienes algo de Borges, no?
- Sí, siete u ocho libros y un póster
- jaja no, me refiero a que los argentinos escribiendo tenéis, aparte de evidente ingenio, un cierto elitismo europeísta, un cosmopolitismo muy notorio….y eso es bueno pero, para trabajar en televisión, vas a tener que cambiarlo….nosotros buscamos algo más directo, menos sofisticado….y no te lo digo por mí, que me leí todas las novelas de Borges sino porque el público no quiere pensar sino entretenerse….es principalmente gente jóven, que hasta habla con faltas de ortografía, no entiende de historias de nazis, escritores o refugiados centroeuropeos…y que lo quiere son aventuras con piercing y problemas de alcohol, drogas y sexo prematuro….o como mucho, de puretas que no pueden pagar la hipoteca, les gustan los coches tuneados, echan un polvo los sábados y se visten en chándal para bajar a ver el partido de fútbol en el bar de debajo de casa….
Siguió con su perorata mientras yo fingía escucharle, pensando aún en las novelas de Borges que decía haber leído, conteniendo la risa y observando cómo mi amigo fruncía los labios y se miraba los zapatos para no estallar en una carcajada.
- Míra – explicó enseñándome mis escritos mientras pasaba las páginas buscando anotaciones en lápiz rojo – aquí por ejemplo, utilizas palabras como “reminiscencias”, “incertidumbre”, “agorafobia”, “misantropía”, “incongruentes”, “vicisitudes” etc. Esto está muy bien para un libro pero no para un guión televisivo….los actores jóvenes no sólo no saben lo que significan sino que, además, habría que repetir escenas hasta que aprendieran a pronunciarlas!
- Sí, por eso no hay problema – contesté mordiéndome la lengua para no echar mano de algún comentario insultante
- Bien, muy bien, eso es lo que quería oír, porque podemos sernos útil el uno al otro y esto podría ser el principio de una hermosa amistad jajaja (se rió solo) …..la Televisión es un buen lugar para ganar dinero.. – sentenció guiñándome un ojo
- Sí, eso me dijo mi tarotista
- ¿Vas a una tarotista? – preguntó tras dar un respingo y añadió entusiasmado– me tienes que dar la dirección, porque yo voy a una muy buena pero está en Barcelona
Asentí con la cabeza y él se incorporó para servir otra ronda de whiskyes. Ya no hablamos más del asunto hasta que, al despedirnos, me estrechó la mano y concluyó:
- Entonces te lo piensas y me contestas en un par de días, vale?
- Claro, no te preocupes que te llamo
- Consúltalo con tu tarotista
Lo miré a los ojos y me di cuenta que decía en serio. Ya me quedaban pocas dudas que la industria televisiva estaba en mano de tarados hiperactivos y supersticiosos, iluminados con patologías ególatras y cultura lacustre (llena de lagunas) a los que el éxito económico sonreía en base a la perpetuar la expansión de perversas conductas. Pero bueno, pagaban bien, yo era Aries con ascendente Capricornio y la secretaria volvió a sonreirme al pasar.
Quizás, después de todo, aquél podía ser un buen sitio.....
Al entrar en las dependencias, me recibió la típica secretaria curvilínea de sonrisa perenne y tetas erizadas sentada frente a una pantalla de ordenador y con un exótico modelo de teléfono vintage en color rojo al lado.
- Le están esperando – me abordó nada más verme, levantándose de su cubil y conduciéndome por un pasillo enmoquetado
Pasé a un despacho de tipo minimalista, pintado en gris claro, con escasos muebles y un par de pinturas coloristas de temática abstracta e inescrutable. El suelo era de roble y el escritorio, acrílico, se aposentaba sobre una alfombra de cuero de vaca con diseños geométricos en tonos rosa, verde limón y amarillo. “Esto debe ser la modernidad” pensé, antes de estrechar las manos de mi amigo Marcos y la del productor, que bebían whisky de pie junto a la ventana. Me sirvieron otro a mí y pasamos a tomar asiento.
Frente a nosotros, encajado en un ostentoso sillón de cuero, Borja Bermejo comenzó a explayarse sobre su trayectoria profesional, sacando a relucir su mejor catálogo de obviedades y permitiéndose algunas gracias como decir que a él, en el mundillo, lo conocían como B.B. Al decir esto último arqueó las cejas y me miró, esperando alguna reacción por mi parte. Forcé una sonrisa, se dió por satisfecho y parloteó unos minutos sobre la importancia del rating antes de ir al grano.
- Marcos me comentó que sois muy amigos…
- Sí, bastante….allá en nuestro Buenos Aires natal vivíamos a tres calles de distancia pero, curiosamente, nos conocimos cenando en una parrilla argentina aquí en Madrid el mismo día en que él aterrizó en la capital…
- Qué cosas pasan ¡……..bueno, verás, como ya te habrá comentado tu amigo, nosotros producimos series, programas concurso e incluso alguna película, así que siempre estamos necesitando guionistas, porque a pesar de estar bien asentados en el mercado seguimos en expansión y queremos gente que de enfoques interesantes a nuestros productos… Marcos me pasó hace unos días algunas de las cosas que escribes y tengo que reconocer que me gusta como lo haces -dijo señalando un taco de hojas - ¿tienes algo de Borges, no?
- Sí, siete u ocho libros y un póster
- jaja no, me refiero a que los argentinos escribiendo tenéis, aparte de evidente ingenio, un cierto elitismo europeísta, un cosmopolitismo muy notorio….y eso es bueno pero, para trabajar en televisión, vas a tener que cambiarlo….nosotros buscamos algo más directo, menos sofisticado….y no te lo digo por mí, que me leí todas las novelas de Borges sino porque el público no quiere pensar sino entretenerse….es principalmente gente jóven, que hasta habla con faltas de ortografía, no entiende de historias de nazis, escritores o refugiados centroeuropeos…y que lo quiere son aventuras con piercing y problemas de alcohol, drogas y sexo prematuro….o como mucho, de puretas que no pueden pagar la hipoteca, les gustan los coches tuneados, echan un polvo los sábados y se visten en chándal para bajar a ver el partido de fútbol en el bar de debajo de casa….
Siguió con su perorata mientras yo fingía escucharle, pensando aún en las novelas de Borges que decía haber leído, conteniendo la risa y observando cómo mi amigo fruncía los labios y se miraba los zapatos para no estallar en una carcajada.
- Míra – explicó enseñándome mis escritos mientras pasaba las páginas buscando anotaciones en lápiz rojo – aquí por ejemplo, utilizas palabras como “reminiscencias”, “incertidumbre”, “agorafobia”, “misantropía”, “incongruentes”, “vicisitudes” etc. Esto está muy bien para un libro pero no para un guión televisivo….los actores jóvenes no sólo no saben lo que significan sino que, además, habría que repetir escenas hasta que aprendieran a pronunciarlas!
- Sí, por eso no hay problema – contesté mordiéndome la lengua para no echar mano de algún comentario insultante
- Bien, muy bien, eso es lo que quería oír, porque podemos sernos útil el uno al otro y esto podría ser el principio de una hermosa amistad jajaja (se rió solo) …..la Televisión es un buen lugar para ganar dinero.. – sentenció guiñándome un ojo
- Sí, eso me dijo mi tarotista
- ¿Vas a una tarotista? – preguntó tras dar un respingo y añadió entusiasmado– me tienes que dar la dirección, porque yo voy a una muy buena pero está en Barcelona
Asentí con la cabeza y él se incorporó para servir otra ronda de whiskyes. Ya no hablamos más del asunto hasta que, al despedirnos, me estrechó la mano y concluyó:
- Entonces te lo piensas y me contestas en un par de días, vale?
- Claro, no te preocupes que te llamo
- Consúltalo con tu tarotista
Lo miré a los ojos y me di cuenta que decía en serio. Ya me quedaban pocas dudas que la industria televisiva estaba en mano de tarados hiperactivos y supersticiosos, iluminados con patologías ególatras y cultura lacustre (llena de lagunas) a los que el éxito económico sonreía en base a la perpetuar la expansión de perversas conductas. Pero bueno, pagaban bien, yo era Aries con ascendente Capricornio y la secretaria volvió a sonreirme al pasar.
Quizás, después de todo, aquél podía ser un buen sitio.....
lunes, 30 de noviembre de 2009
Subversión
En la mañana del 16 de febrero de 1987, bajo la penumbra de su despacho (la luz estaba sin encender y el cielo nublado lo ensombrecía todo), el coronel Juan Martín D’Oyarbide, perteneciente a una notoria familia patricia de arraigada tradición militar, ponía fin a sus días con un certero disparo en la sien. Su cuerpo cayó inerte sobre el imponente escritorio de madera oscura, con la pistola reglamentaria en mano y un sangrado que amenazaba con emborronar la nota de despedida. Alarmada por el ruido, la guardia forzó la puerta y uno de los soldados vomitó de inmediato sobre la fina moqueta azul que cubría el suelo. “Sea un hombre, carajo” le recriminó el oficial al mando con su mejor cara de desprecio.
No hubo autopsia, contraviniendo la normativa al respecto y la versión oficial señaló un ataque al corazón como causa del óbito. De la nota nada se supo, ni siquiera la prensa, por lo que nadie sospechó que, aquellas últimas palabras garabateadas por quien fuera uno de los mayores represores de la reciente historia argentina, permanecieron todos estos años en poder del teniente que descubrió el cadáver.
- ¿Entonces, qué? ¿Le interesa o me voy con la música a otra parte? – inquirió agresivo el tipo quien mi amigo Silvio se había citado hace apenas unos días. Tenía el pelo corto y grasiento pegado al cráneo, como si creciera en horizontal y no para arriba, una nariz que parecía un tubérculo poroso y unas orejas coloradas como recién quemadas con una plancha. Por lo demás, poco que destacar, salvo el efluvio a sudor y colonia barata que lo acompañaba a modo de aura y que obligaba a respirar por la boca a cualquiera que se le acercara.
- ¿Por qué se llevó la nota? – quiso saber Silvio (para el que no lo sepa, es periodista y además de sus habituales artículos en la prensa nacional, publicó varios libros de investigación sobre las juntas militares que usurparon el poder entre 1976-1983)
- ¿Por qué? Qué por qué? ¡¡ ¿Me estás cargando o no entendés lo que pone? Leéla bien- gritó poniéndosela delante de los ojos – el tipo era puto, flaco, era puto¡ ¡Se mató por otro trolo y vos me venís ahora preguntando que porqué me la llevé – respondió indignado, reduciendo el volumen de voz para no llamar la atención y decantándose definitivamente por el tuteo.
Tras una breve pausa, agregó: Nunca entendí porqué carajo tuvo que escribir esa porquería pero, yo no iba a permitir que los zurdos hijos de puta echaran basura sobre el ejército argentino y ni tampoco sobre una buena familia, tradicional y católica, que tanto había hecho por la patria.
- Entiendo
- Qué vas a entender vos ¡ - exclamó indignado. El coronel era un héroe, uno de los abnegados patriotas que lucharon contra el comunismo, evitando que el país cayera en manos de subversivos, ateos y judíos. Lástima que no nos dejaran terminar el trabajo…..Y así le fue a la Argentina, porque ahora ya ves lo que tenemos: chorros por todos lados, más negros que donde los hacen, los coreanos en el Once y los moishes copando los altos cargos. La gente se pensó que la democracia la iba a salvar pero mirá…mucho derechos humanos pero todos los días asaltan casas o te roban el auto a punta de pistola…..Acá hace falta mano dura pero no te preocupés, que nosotros sabemos esperar y vas a ver como van a suplicar que volvamos los milicos…dejá que haya otro corralito y les toquen el bolsillo… vos dejá.
- Está bien, está bien, ¿cuánto querés? – preguntó con impaciencia mi amigo, ansioso por terminar el trato y poco dispuesto a soportar más cháchara fachista.
- Es que estoy pasando por una mala racha, viste? estos hijos de puta me obligaron a jubilarme antes de tiempo y la guita no me llega para nada, así que no me queda otra que zafar como puedo….- dijo bajando la vista y cambiando el tono
Tras ultimar el acuerdo y rehusar la mano que el milico le tendía, Silvio quiso saber una última cosa:
- Van a averiguar que fue usted, ¿no tiene miedo a represalias?
- Qué más da ¡ - contestó encogiéndose de hombros. Además, ahora no estaría bien visto que me hicieran nada. Vivimos en democracia, flaco ¿o todavía no te enteraste?- concluyó con una carcajada.
No hubo autopsia, contraviniendo la normativa al respecto y la versión oficial señaló un ataque al corazón como causa del óbito. De la nota nada se supo, ni siquiera la prensa, por lo que nadie sospechó que, aquellas últimas palabras garabateadas por quien fuera uno de los mayores represores de la reciente historia argentina, permanecieron todos estos años en poder del teniente que descubrió el cadáver.
- ¿Entonces, qué? ¿Le interesa o me voy con la música a otra parte? – inquirió agresivo el tipo quien mi amigo Silvio se había citado hace apenas unos días. Tenía el pelo corto y grasiento pegado al cráneo, como si creciera en horizontal y no para arriba, una nariz que parecía un tubérculo poroso y unas orejas coloradas como recién quemadas con una plancha. Por lo demás, poco que destacar, salvo el efluvio a sudor y colonia barata que lo acompañaba a modo de aura y que obligaba a respirar por la boca a cualquiera que se le acercara.
- ¿Por qué se llevó la nota? – quiso saber Silvio (para el que no lo sepa, es periodista y además de sus habituales artículos en la prensa nacional, publicó varios libros de investigación sobre las juntas militares que usurparon el poder entre 1976-1983)
- ¿Por qué? Qué por qué? ¡¡ ¿Me estás cargando o no entendés lo que pone? Leéla bien- gritó poniéndosela delante de los ojos – el tipo era puto, flaco, era puto¡ ¡Se mató por otro trolo y vos me venís ahora preguntando que porqué me la llevé – respondió indignado, reduciendo el volumen de voz para no llamar la atención y decantándose definitivamente por el tuteo.
Tras una breve pausa, agregó: Nunca entendí porqué carajo tuvo que escribir esa porquería pero, yo no iba a permitir que los zurdos hijos de puta echaran basura sobre el ejército argentino y ni tampoco sobre una buena familia, tradicional y católica, que tanto había hecho por la patria.
- Entiendo
- Qué vas a entender vos ¡ - exclamó indignado. El coronel era un héroe, uno de los abnegados patriotas que lucharon contra el comunismo, evitando que el país cayera en manos de subversivos, ateos y judíos. Lástima que no nos dejaran terminar el trabajo…..Y así le fue a la Argentina, porque ahora ya ves lo que tenemos: chorros por todos lados, más negros que donde los hacen, los coreanos en el Once y los moishes copando los altos cargos. La gente se pensó que la democracia la iba a salvar pero mirá…mucho derechos humanos pero todos los días asaltan casas o te roban el auto a punta de pistola…..Acá hace falta mano dura pero no te preocupés, que nosotros sabemos esperar y vas a ver como van a suplicar que volvamos los milicos…dejá que haya otro corralito y les toquen el bolsillo… vos dejá.
- Está bien, está bien, ¿cuánto querés? – preguntó con impaciencia mi amigo, ansioso por terminar el trato y poco dispuesto a soportar más cháchara fachista.
- Es que estoy pasando por una mala racha, viste? estos hijos de puta me obligaron a jubilarme antes de tiempo y la guita no me llega para nada, así que no me queda otra que zafar como puedo….- dijo bajando la vista y cambiando el tono
Tras ultimar el acuerdo y rehusar la mano que el milico le tendía, Silvio quiso saber una última cosa:
- Van a averiguar que fue usted, ¿no tiene miedo a represalias?
- Qué más da ¡ - contestó encogiéndose de hombros. Además, ahora no estaría bien visto que me hicieran nada. Vivimos en democracia, flaco ¿o todavía no te enteraste?- concluyó con una carcajada.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Conmemoración
A mí, justamente a mí, venir a hablarme de Daniel Orvieto…..qué quiere que le diga, o por el contrario, qué desea que calle?,. Si yo apenas lo conocí, aún cuando compartimos muchas charlas y prolongados silencios. Sí, ya sé que me va a decir que fui el último conocido que le vió con vida. Puede, eso está aún por comprobar pero, a pesar de todo ¿qué importancia puede tener semejante hecho?. Ya sabe usted que la policía se inclinó por una caída accidental, mucho menos un suicidio y ni digamos un crimen, así que no espere grandes revelaciones por mi parte ni hallar la solución a un misterio inexistente. Deje que la morbosa sospecha siga anidando en la mente de los necios….tan decididos a desconfiar de todo, que terminan por creerse cualquier cosa…
- Pero antes de …
- Ya se lo que va a preguntarme – interrumpió Batista – y la respuesta es no. No me dijo nada cuando lo dejé en la puerta de su casa, apenas dos horas antes de su fallecimiento, según determinó la autopsia. Ud., querido Fonseca, está enfermo de literatura; piensa que los grandes acontecimientos de la vida, como en este caso el óbito de Daniel, vienen precedidos de grandes frases y se equivoca por completo. Es justo al contrario; nuestros actos vienen envueltos en la más insultante banalidad…
Mire, Fonseca, déjese de barajar conjeturas absurdas y tire por el camino de la lógica. El tipo iba mamado, y eso si quiere se lo firmo ante notario, salió al balcón a fumar, perdió el equilibrio y se estrelló contra el pavimento. Listo, no hay más misterio que la intoxicación etílica, una barandilla demasiado baja y un hombre muy alto.
- Tal vez tenga razón. Tal vez esté demasiado obsesionado, como si quisiera encontrar una significación al hecho de que, apenas una semana antes, él me citara para encargarme sus Memorias. ¿Pero por qué, si no supiera con exactitud que iba a morir, iba a confiar su propia biografía a otro escritor?. No encuentro otra congruencia más allá de la idea de un suicidio planeado.
- ¿Y por qué iba a quitarse de en medio? Tenía dinero, éxito con las mujeres y una salud de hierro. Además, ¿ud. cree que no hubiera escenificado otro fin, digamos más poético?. No, alguien como Daniel, fascinado con desenlaces como el de Mário de Sá-Carneiro o aquella novia de Matisse que se cortó las venas en una bañera llena de champagne rosado, no se tira a propósito para romperse la cabeza contra el suelo.
- En todo caso, ahora que ya no puedo escribir sus Memorias, quisiera ficcionar lo poco que conozco, y pueda documentarme, de su vida. No es una deuda ni un homenaje, sino una forma de dar una salida útil a mis pensamientos.
- Eso está bien, pero no comprometa su salud mental en ello. No vale la pena.
Dos días después, los periódicos amanecieron con la noticia del fallecimiento del famoso editor Emilio Batista, coincidiendo con el primer aniversario de la desaparición de quien fuera uno de sus más íntimos amigos, el escritor Daniel Orvieto. La similitud entre ambos decesos, en forma y en fecha, junto a los testimonios de personas del entorno, han llevado a los investigadores a pensar en el suicidio como hipótesis de partida. “Nunca superó la muerte de Daniel”, comentaron quienes mejor lo conocían.
- Pero antes de …
- Ya se lo que va a preguntarme – interrumpió Batista – y la respuesta es no. No me dijo nada cuando lo dejé en la puerta de su casa, apenas dos horas antes de su fallecimiento, según determinó la autopsia. Ud., querido Fonseca, está enfermo de literatura; piensa que los grandes acontecimientos de la vida, como en este caso el óbito de Daniel, vienen precedidos de grandes frases y se equivoca por completo. Es justo al contrario; nuestros actos vienen envueltos en la más insultante banalidad…
Mire, Fonseca, déjese de barajar conjeturas absurdas y tire por el camino de la lógica. El tipo iba mamado, y eso si quiere se lo firmo ante notario, salió al balcón a fumar, perdió el equilibrio y se estrelló contra el pavimento. Listo, no hay más misterio que la intoxicación etílica, una barandilla demasiado baja y un hombre muy alto.
- Tal vez tenga razón. Tal vez esté demasiado obsesionado, como si quisiera encontrar una significación al hecho de que, apenas una semana antes, él me citara para encargarme sus Memorias. ¿Pero por qué, si no supiera con exactitud que iba a morir, iba a confiar su propia biografía a otro escritor?. No encuentro otra congruencia más allá de la idea de un suicidio planeado.
- ¿Y por qué iba a quitarse de en medio? Tenía dinero, éxito con las mujeres y una salud de hierro. Además, ¿ud. cree que no hubiera escenificado otro fin, digamos más poético?. No, alguien como Daniel, fascinado con desenlaces como el de Mário de Sá-Carneiro o aquella novia de Matisse que se cortó las venas en una bañera llena de champagne rosado, no se tira a propósito para romperse la cabeza contra el suelo.
- En todo caso, ahora que ya no puedo escribir sus Memorias, quisiera ficcionar lo poco que conozco, y pueda documentarme, de su vida. No es una deuda ni un homenaje, sino una forma de dar una salida útil a mis pensamientos.
- Eso está bien, pero no comprometa su salud mental en ello. No vale la pena.
Dos días después, los periódicos amanecieron con la noticia del fallecimiento del famoso editor Emilio Batista, coincidiendo con el primer aniversario de la desaparición de quien fuera uno de sus más íntimos amigos, el escritor Daniel Orvieto. La similitud entre ambos decesos, en forma y en fecha, junto a los testimonios de personas del entorno, han llevado a los investigadores a pensar en el suicidio como hipótesis de partida. “Nunca superó la muerte de Daniel”, comentaron quienes mejor lo conocían.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Obituario Imaginario
El cantante Bernie Holzman falleció el pasado viernes en un centro hospitalario de New York, a los 84 años, como consecuencia de las complicaciones derivadas de una crisis cardíaca sufrida a principios de año. Considerado por muchos como el mejor cantante blanco de jazz, su multidisciplinar talento le permitió tocar la batería y el piano, escribir arreglos para orquesta, guiones de cine e incluso producir programas televisivos, aparte de una meritoria incursión en el mundo de la pintura.
Dotado de un suave timbre de voz, que le valió el apodo de “The silk singer”, Holzman había nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos procedentes de Rusia. Con apenas 7 años, el pequeño Bernie ya formaba parte de la Blue Velvet Orchestra e intervenía en numerosos programas de radio. Poco después, trabajó como arreglista y actor infantil en varias películas de los hermanos Marx y a los 13 años ya escribía canciones, entre éstas “Raining Biscuits”, que llevaría al éxito a un hoy olvidado Mel Kane. Como batería, también integró las formaciones de gente de la talla de Duke Ellingyon, Harry James, Woody Herman o Stan Kenton pero sería en su calidad de solista donde alcanzaría sus principales logros. Los años cuarenta serían los de mayor esplendor en su carrera como intérprete, dado que en los 50 y los 60, su figura quedó un tanto relegada ante la irrupción del rock and roll y su peregrinar por distintas compañías discográficas. Ya en los 70, vuelve a remontar el vuelo y no descendería de altura hasta casi el final de sus días. Su nombre se convirtió en un símbolo, en algo atemporal que sobrevivía a las modas y suponía todo un referente para los amantes del jazz y la música melódica. Amigo íntimo de Bing Crosby, Judy Garland y Frank Sinatra, era común verlo actuar tanto en clubes de la Gran Manzana como en casinos de Las Vegas o Atlantic City. Muchos críticos consideraban que era tan bueno que por eso el gran éxito comercial se le resistía, y el reputado Mike Steinberg escribió de él que “poseía la voz más maravillosa que un hombre podía tener”.
En 1995, grabó su célebre disco en directo “American Soul” en el pub Michael’s de Nueva York (el mismo donde Woody Allen tocaba su clarinete todos los lunes durante más de dos décadas) y que hoy constituye una auténtica reliquia codiciada por sus admiradores y coleccionistas.
Le sobreviven su mujer Selma y tres hijos, de los cuales el mayor, Vladimir, es componente y fundador del grupo de música Klezmer “Sures und Najes Band”.
* Bernie Holzman nació el 19 de junio de 1924 en Nueva York, donde falleció el día 8 de agosto de 2008.
NO SE APUREN A BUSCAR EN GOOGLE, PORQUE ES PURA FICCIÓN.
Dotado de un suave timbre de voz, que le valió el apodo de “The silk singer”, Holzman había nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos procedentes de Rusia. Con apenas 7 años, el pequeño Bernie ya formaba parte de la Blue Velvet Orchestra e intervenía en numerosos programas de radio. Poco después, trabajó como arreglista y actor infantil en varias películas de los hermanos Marx y a los 13 años ya escribía canciones, entre éstas “Raining Biscuits”, que llevaría al éxito a un hoy olvidado Mel Kane. Como batería, también integró las formaciones de gente de la talla de Duke Ellingyon, Harry James, Woody Herman o Stan Kenton pero sería en su calidad de solista donde alcanzaría sus principales logros. Los años cuarenta serían los de mayor esplendor en su carrera como intérprete, dado que en los 50 y los 60, su figura quedó un tanto relegada ante la irrupción del rock and roll y su peregrinar por distintas compañías discográficas. Ya en los 70, vuelve a remontar el vuelo y no descendería de altura hasta casi el final de sus días. Su nombre se convirtió en un símbolo, en algo atemporal que sobrevivía a las modas y suponía todo un referente para los amantes del jazz y la música melódica. Amigo íntimo de Bing Crosby, Judy Garland y Frank Sinatra, era común verlo actuar tanto en clubes de la Gran Manzana como en casinos de Las Vegas o Atlantic City. Muchos críticos consideraban que era tan bueno que por eso el gran éxito comercial se le resistía, y el reputado Mike Steinberg escribió de él que “poseía la voz más maravillosa que un hombre podía tener”.
En 1995, grabó su célebre disco en directo “American Soul” en el pub Michael’s de Nueva York (el mismo donde Woody Allen tocaba su clarinete todos los lunes durante más de dos décadas) y que hoy constituye una auténtica reliquia codiciada por sus admiradores y coleccionistas.
Le sobreviven su mujer Selma y tres hijos, de los cuales el mayor, Vladimir, es componente y fundador del grupo de música Klezmer “Sures und Najes Band”.
* Bernie Holzman nació el 19 de junio de 1924 en Nueva York, donde falleció el día 8 de agosto de 2008.
NO SE APUREN A BUSCAR EN GOOGLE, PORQUE ES PURA FICCIÓN.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Inercias
Como otro día más, Alberto Mann arrastraba su debilidad psicológica y física hasta el cercano Café Toscana, apenas reconocible tras una barba desprolija, ojeras violáceas y otros efectos derivados de tantas borracheras nocturnas y lentas metabolizaciones. Ocupaba siempre la misma mesa, pegada a la ventana, y fijaba la vista en algún punto indeterminado de la calle, en un estado próximo a la catatonia apenas interrumpido por la mecánica ingesta de un café con leche acompañado de medialunas.
Quien fuera célebre cabeza de cartel de las letras argentinas post-borgianas era tolerado, en su poco atrayente aspecto de croto, por virtud de un extinto pasado luminoso y la naturaleza nostálgica, e impregnada de literatura, del dueño del local. Don Leonardo, un tano oriundo de Roma, miraba con sostenida atención a la vieja gloria literaria, esperanzado en vislumbrar algún gesto que anticipara una mejoría, cuando no una curación. Sin embargo, nada de eso sucedía, y ya iba para siete años que A.M. no publicaba. Quizás ni siquiera escribiera o tal vez, como pensaba gozosamente el transalpino, llenara pacientemente un baúl con textos y más textos, emulando a aquel portugués tan amante de los heterónimos y el aguardiente. Mientras tanto, los días pasaban y las rutinas se sucedían; uno mirando a través del cristal y otro, financiándole los desayunos.
Quien fuera célebre cabeza de cartel de las letras argentinas post-borgianas era tolerado, en su poco atrayente aspecto de croto, por virtud de un extinto pasado luminoso y la naturaleza nostálgica, e impregnada de literatura, del dueño del local. Don Leonardo, un tano oriundo de Roma, miraba con sostenida atención a la vieja gloria literaria, esperanzado en vislumbrar algún gesto que anticipara una mejoría, cuando no una curación. Sin embargo, nada de eso sucedía, y ya iba para siete años que A.M. no publicaba. Quizás ni siquiera escribiera o tal vez, como pensaba gozosamente el transalpino, llenara pacientemente un baúl con textos y más textos, emulando a aquel portugués tan amante de los heterónimos y el aguardiente. Mientras tanto, los días pasaban y las rutinas se sucedían; uno mirando a través del cristal y otro, financiándole los desayunos.
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